CAPÍTULO 76. Un heredero entre nosotros
Para cuando regresaron al penthouse, el pico de adrenalina ya había cedido y el ambiente se sentía más tranquilo, aunque la tensión latente seguía ahí, como una sombra que todavía no se disipaba del todo.Apenas entraron, Mark llevó a Lauren hasta el sofá y la acomodó entre sus brazos, acurrucándola contra su pecho como si necesitara comprobar físicamente que seguía allí, que nada de lo que había pasado ese día la estaba tentando a salir corriendo y desaparecer con su hijo, así que dijo las cosas exactamente como las pensaba.—No tienes que pasar por ningún momento incómodo con mi madre —dijo con voz baja, acariciándole el cabello—. Mañana estaré aquí, supervisando todo lo que diga, porque ni por asomo voy a permitir que te moleste.Lauren levantó la vista hacia él, estudiándolo con atención. Había determinación en su rostro, pero también algo más vulnerable, como si ese deseo de protegerla fuera también una forma de reparar culpas antiguas… o ajenas.—Lo aprecio, de verdad, pero no e
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