CAPÍTULO 65. Con derecho a romper un corazón
Lauren despertó poco a poco, con esa sensación espesa de quien ha dormido más por agotamiento que por tranquilidad. Al principio no entendió qué era el ruido que la rodeaba. Voces en el pasillo, pasos apresurados, el murmullo lejano de una enfermera dando indicaciones. Parpadeó varias veces, intentando ubicarse, y entonces la puerta de la habitación se abrió con tal ímpetu que casi dio un pequeño respingo, y Mark entró como un torbellino.Tenía el cabello desordenado, la camisa arrugada y los ojos enrojecidos, como si hubiera pasado horas sin parpadear. La vio despierta y el alivio que cruzó su rostro fue tan evidente que dolía mirarlo. Sin decir nada se acercó a la cama; un beso en la frente fue su primer contacto, y luego se arrodilló junto a ella y le tomó la mano como si temiera que pudiera desaparecer si la soltaba.—Perdóname —dijo de inmediato, con la voz rota por la ansiedad—. Preciosa, perdóname por todo lo que pasó, no tenía idea...Lauren lo miró todavía aturdida.—¿Qué… ha
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