CAPÍTULO 75. Una dama de categoría
La pregunta hasta ofendía, y por supuesto que a Lauren le picaba la lengua por responderle aunque se la consiguiera de enemiga para toda la vida, pero antes de que pudiera despegar los labios, Mark soltó una risa breve, cargada de ironía.
—Mamá, yo también me arrepentí de la media docena de langostas que me comí cuando me gradué de la universidad. Pero el arrepentimiento no evitó que estuviera vomitando durante dos semanas —sentenció con tanta claridad que era imposible que no se le entendiera—