CAPÍTULO 69. Un bebé muy bienvenido
Aquel comentario cayó como una piedra en el agua y sus ondas crecieron rápidamente.
—Las escrituras no están a tu nombre —repitió Mark dando un paso hacia ella—. Pero es algo que puedo remediar de inmediato.
Y Lauren se levantó como un resorte.
—¡Ni se te ocurra hacer algo así!
Su reacción fue inmediata, instintiva, casi alarmada; y Mark la miró con el puchero del niño al que no le quieren comprar un pony.
—No hay nada de malo en que quiera poner el penthouse a tu nombre —refunfuñó—. Es lo míni