CAPÍTULO 76. Un heredero entre nosotros
Para cuando regresaron al penthouse, el pico de adrenalina ya había cedido y el ambiente se sentía más tranquilo, aunque la tensión latente seguía ahí, como una sombra que todavía no se disipaba del todo.
Apenas entraron, Mark llevó a Lauren hasta el sofá y la acomodó entre sus brazos, acurrucándola contra su pecho como si necesitara comprobar físicamente que seguía allí, que nada de lo que había pasado ese día la estaba tentando a salir corriendo y desaparecer con su hijo, así que dijo las cos