De lo contrario, no se habría quedado a escucharla.—Bien, con que admitas que fui buena contigo es suficiente —dijo Jenny, secándose las lágrimas del rabillo del ojo—. Entonces no hablemos de tu padre ni de Bella; hablemos de mí. ¿Sabes que lo que estás haciendo ahora es destruir la familia de tu madre? ¿Qué te hice yo para que me vengaras de esta manera?—Con que una sola vez me hayas considerado tu madre, ya me debes algo, ¿lo entiendes? —continuó Jenny, con la voz quebrada, cada vez más triste, mirándola con unos ojos llenos de dolor.Al oír esas palabras, Sylvia contempló el rostro pálido y afligido de Jenny… y de pronto lo comprendió todo.Sonrió.Una sonrisa profundamente irónica, mostrando unos dientes blancos y limpios.Jenny estaba tan conmovida que se le quebraba la voz cuando, de repente, vio a Sylvia sonreír. Se quedó atónita, tan sorprendida que casi dejó de llorar.Bella, a un lado, explotó de rabia:—¿De qué te ríes?¡Estás loca!—Me río porque tú eres la verdaderament
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