Bella asintió presa del pánico y dijo con la voz temblorosa:
—Yo… yo no sé adónde fue ahora. ¿De verdad podré atraparla?
Tantas veces antes habían intentado capturar a Sylvia sin éxito. Era como un pez en el agua: escurridiza, imposible de sujetar.
—Debes atraparla —dijo Fabian frunciendo el ceño—. Si no sale a admitir que todo fue una calumnia suya contra mí, estaré acabado.
Pero ahora todo estaba sumido en el caos…
Bella jamás había vivido una situación así en toda su vida. Estaba tan alterad