Marcelo:
Tobías y yo nos encontrábamos frente a la habitación donde estaba su hija. La estábamos observando por un cristal. La bebé estaba profundamente dormida y mi amigo se limitaba a verla con esa ternura tan especial que solo un padre primerizo puede experimentar.
—Sofía no me recuerda —le conté después de unos minutos en silencio—, su memoria se limita a lo sucedido un año atrás, en sus recuerdos yo no existo, no significo nada.
—¿Y qué dicen los especialistas? —me preguntó tras volte