Marcelo:
Estaba en la sala de espera del hospital, era pasada la medianoche. Al parecer el destino se empeñaba en que estuviera en aquel lugar. Acababa de visitar a la esposa de mi mejor amigo que aún estaba hospitalizada, cuando escuché los gritos. Venían de la salida del hospital. Como la mayoría a mi alrededor, me acerqué para ver qué estaba sucediendo.
—Marcelo —me llamó Lucía, venía de la habitación donde se encontraba Sofía—. ¿Qué sucedió?
Me encogí de hombros.
—No lo sé. Creo que