Marcelo:
—¿La mafia? ¿Está seguro de eso? —pregunté con los ojos muy abiertos. El padre de Sofía me acaba de confesar que todo este tiempo supo que el esposo de su hija tenía una empresa fantasma; y no solo eso, sino que su familia se dedicaba a los negocios de la mafia del país.
—Completamente seguro —contestó él, en tono seco y sombrío—. Armando es el encargado del lavado de dinero, pero tiene contactos que podrían acabar con la vida de mi hija en cualquier momento.
A mi mente llegó aq