CAPÍTULO 108— Doctor de la Torre —comenzó Catarina, utilizando aquel tono formal y corporativo que ahora era un juego privado entre los dos— Creo que ha llegado el momento de solicitar una reunión urgente con recursos humanos.Sebastián no levantó la vista de inmediato, pero una pequeña sonrisa curvó la comisura de sus labios. Bloqueó la tableta, la dejó a un lado y entrelazó las manos sobre la mesa, dándole su absoluta y total atención.— Si se trata de una queja sobre el jefe, señorita, debo advertirle que el tribunal está fuertemente sesgado a su favor —respondió él, con un brillo juguetón en sus ojos oscuros— ¿Qué sucede, Catarina?Catarina sintió que el corazón le daba un salto, no por miedo, sino por una emoción pura y abrumadora. Se sentó en la silla contigua a la de él, girando el cuerpo para mirarlo de frente.— Sucede que voy a presentar mi renuncia —dijo ella, soltando las palabras de golpe, observando atentamente la reacción de su prometido.Sebastián no parpadeó. No hubo
Leer más