Mansión Soto – El Triunfo del CazadorDentro de la jaula, el silencio se apoderó del salón. El león yacía en el suelo, soltando su último aliento, mientras Alejandro se ponía de pie, cubierto de sangre de pies a cabeza y sosteniendo el cuchillo con mano firme. Mónica, al ver que él seguía con vida, sintió que el aire regresaba a sus pulmones.—¡Lo hizo, madre! ¡Lo mató! —exclamó Mónica con la voz entrecortada, corriendo hacia la reja.Lucía, sin soltar su tabaco, asintió con una mueca de respeto forzado.—Vaya... parece que el colombiano tiene más agallas de las que pensaba. Saca a ese animal de mi vista, Iván. Alejandro ha pasado la prueba, pero ahora viene el plato fuerte de la noche.Nueva York – El Zarpazo de RubénA las afueras del reclusorio, el momento de alegría de la libertad duró poco. Antes de que Gabriel y Zelda pudieran subir a un taxi, dos camionetas negras les cerraron el paso. Rubén Díaz bajó con rapidez, apuntando directamente al pecho de Gabriel.—¡Ni un movimiento,
Leer más