Aria durmió durante dos días completos.Cuando finalmente despertó, el dolor constante se había ido. Su cuerpo se sentía ligero, casi flotante. Como si un peso enorme hubiera sido levantado de sus hombros.Lucian estaba dormido en la silla junto a su cama, su mano todavía sosteniendo la de ella. Se veía exhausto, con ojeras profundas y barba de varios días.“Hola.” Aria susurró, apretando su mano.Los ojos de Lucian se abrieron inmediatamente. Por un momento, solo la miró, como si estuviera verificando que fuera real. Luego sonrió, la expresión transformando su rostro completo.“Hola tú.” Se inclinó, besando su frente. “Cómo te sientes?”“Cansada. Pero bien. El dolor se fue.” Aria intentó sentarse, y aunque sus músculos protestaron por desuso, no había ese fuego ardiente en sus venas. “Realmente funcionó.”“Funcionó.” Lucian la ayudó a acomodarse contra las almohadas. “Esperanza ha estado monitoreando el cristal constantemente. La maldición está contenida dentro, inerte. Ya no es amen
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