Encontrar a Darío no fue tan difícil. De hecho, en plena lluvia, ya Alyssa tenía una idea de en dónde lo encontraría. De pie, con su silueta firme y su mirada estoica, Darío estaba en el cono de seguridad más cercano a la casa. Él se veía como la última vez que ambos se encontraron, con la excepción de que esta vez su brazo ya no lo ocupaba un yeso gigante. A su vez, él ya no se veía tan joven y expresivo. De hecho, ahora se veía un poco más anciano, más serio, y su cabello empapado por la lluvia estaba muy corto sobre su cabeza. Y, por su expresión, él se veía de todo menos feliz de volver a Sacra CoronaAlyssa sabía que enviar a Darío solo en busca de Elián había sido un error. Todos debieron ir tras él, en especial ella que había sido su prometida. Pero, en el momento en que Alyssa le pidió a Darío que lo buscara, lo pidió más cómo un favor que una orden. Lo cual era otra cosa extraña, dado que ahora Alyssa era un nivel superior a Darío, o su jefa, en pocas palabras. Gracias a ese
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