Artem llegó a Bari justo después de la fiesta de intercambio.Él había organizado con Eros que Artem se iría primero y ellos se irían al amanecer, cuando la fiesta acabara. Que no los vieran juntos no los vincularía en caso de que el otro fuese declarado sospechoso. Solo que, por lo que Artem sabía hasta los momentos de sus informantes de confianza, nadie había notado la ausencia de Martin aún. Por lo que, temporalmente al menos notó Artem, ellos seguían a salvo.Y, por ende, ella estaría a salvo.Sí, Artem seguía pensando en Alyssa. Su curiosidad por ella había sido saciada e, incluso, complacida con creces. Pero ella seguía siendo un enigma para él de muchas maneras. Aún la deseaba, como el fuego abrasador de un sol clemente ante la helada Antártida. Pero, quizás, ya fuese una curiosidad más como el volver a probar una comida deliciosa que algo que él desease poseer para siempre.Él nunca había querido poseerla, claro está. Solo que, con el amanecer, él se había dado cuenta que ella
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