Olivia trajo el segundo capítulo un jueves de octubre.El mismo mes en que Robert cumplía un año. La simultaneidad no estaba planeada, o quizás sí estaba planeada por la misma lógica que había producido la primera vez que Olivia traía las páginas al penthouse un martes, en el día correcto de la semana, en el mes en que el año del penthouse empezaba a cambiar de color.Llegó a las dos de la tarde.Con el bloc cerrado, como la vez anterior. Pero esta vez el bloc tenía más páginas visibles en el canto: no dos páginas sino algo más, cuatro o cinco, el tipo de grosor que le daba al bloc un peso diferente al que había tenido en julio.—Más páginas —dijo Nathan cuando abrió la puerta.—Seis. —Olivia entró—. No podía parar en cuatro. El cuarto era el correcto pero el quinto lo confirmaba y el sexto confirmaba el quinto. No pude dejarlo en cuatro.—¿Cuándo las escribiste?—Lunes, martes y miércoles. Dos páginas cada día. Sin releer el día anterior.Nathan miró el bloc.—¿Mamá está?—En el estu
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