La primera foto llegó un miércoles de febrero.
No de Nadia. Del campo.
Helena la mandó a las siete de la mañana, hora de Túnez, que era la una de la mañana en Manhattan. Nathan la vio cuando se despertó a las seis y media. La abrió en la cocina mientras ponía el café.
Era el campo de Nadia al amanecer: la tierra con el color específico del norte de África en febrero, ni el amarillo del verano ni el verde del invierno europeo sino el marrón-ocre que era el color propio de esa tierra y que Nathan