Henrik Larssen volvió al penthouse en diciembre, solo, sin Helena.Helena estaba en Edimburgo terminando el quinto artículo, que había pasado de ser el artículo del Mediterráneo oriental a ser algo más amplio y más difícil de acotar que lo que había sido al principio del verano. Henrik había viajado a Nueva York para una conferencia de periodismo de investigación en la Universidad de Columbia y Nathan lo había invitado a cenar sin que ninguno de los dos lo discutiera demasiado. Era el tipo de invitación que se acepta sin deliberación porque el precedente ya existe, porque la cena del marzo anterior había establecido el tipo de conversación que merece continuación, y porque los dos sabían, sin decirlo, que el penthouse en diciembre sin Helena seguía siendo el lugar correcto para esa conversación.Nathan tenía el risotto listo a las ocho.Henrik llegó a las ocho y cuarto con el frío de diciembre en el abrigo y la expresión de alguien que ha pasado el día hablando sobre el proceso de su
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