El aire fresco del verano se filtraba por las ventanas abiertas del coche mientras Seven y Miranda se dirigían a los Hamptons. La costa, con su mar azul y las casas lujosas que se alzaban sobre las colinas, parecía una postal sacada de un sueño. Sin embargo, dentro del coche, la atmósfera seguía siendo tensa. Seven conducía con su mirada fija en el camino, su rostro impasible. Miranda, por otro lado, observaba el paisaje pasar, preguntándose si alguna vez lograría derribar las paredes invisibles que él había levantado entre ambos. A pesar de su relación matrimonial, no sentía que estuvieran más cerca el uno del otro que en el inicio de todo. Seven seguía distante, como si su presencia fuera una formalidad que tenía que cumplir. No se conocían realmente, y en ese vacío, las palabras quedaban atrapadas, sin encontrar espacio para salir. Sin embargo, Miranda había comenzado a ver que había algo más en él, algo oculto, y estaba dispuesta a encontrarlo a como diera lugar. Cuando finalment
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