El clima en la casa era como una fría mañana de invierno, donde incluso la luz del sol parecía incapaz de calentar los rincones oscuros. Miranda y Seven compartían el mismo techo, pero no la misma conexión. Desde aquella noche en los Hamptons, un muro invisible se había levantado entre ellos, hecho de orgullo herido, malentendidos y palabras no dichas. Miranda pasó los días en su pequeño rincón de su salón, pintando con una intensidad casi desesperada, como si cada trazo pudiera curar la profun