POV EmmaNo dormí, me quedé en el sofá con los ojos abiertos y la cabeza funcionando a una velocidad que no me dejaba ni parpadear, repasando todo como quien rebobina una película buscando el momento exacto donde todo empezó a salir mal aunque en el fondo sabe que no hay un momento sino una cadena entera de momentos que se conectan hacia atrás hasta el principio.Y el principio era Sofía. Siempre era Sofía.Tenía ocho años la primera vez. Se llamaba Diego, era el niño más popular de tercero de primaria y me había dado un dibujo en el recreo, un perro horrible con las patas chuecas y mi nombre escrito con faltas de ortografía que a mí me pareció lo más hermoso del mundo. Lo guardé en mi mochila como un tesoro y cometí el error de enseñárselo a Sofía en el auto de regreso a casa. Al día siguiente Diego le dio un dibujo a ella también, pero mejor, con colores y sin faltas, porque Sofía le había dicho que a ella también le gustaban los perros y que el que me d
Leer más