POV Emma
Desperté a las diez de la mañana con el sol entrando por los ventanales de Alejandro y su lado de la cama vacío pero caliente todavía, lo cual significaba que se había levantado hace poco. Olía a café y a algo que podría ser huevos revueltos y esa combinación doméstica me golpeó con una ternura que no esperaba porque despertarme en la cama de alguien que me cocinaba el desayuno después de la noche que tuvimos era territorio completamente nuevo para mí y no tenía ma