El poderoso mafioso en verdad estaba sufriendo por su hermano, Emill, que había aprendido a ser indiferente al dolor ajeno, a ser inmune a toda clase de sensibilidad, se dejaba ver vulnerable ante su esposa. — Cariño, no es tu culpa, Degel, siempre sabe lo que hace, ese diablo siempre piensa varios pasos adelante, y era un hecho que no te iba a dejar a ti, su hermano, solo contra los enemigos. — No estaba solo, Alessandro, estaba conmigo, también Joshua Ferreti, él podía haberse marchado a disfrutar de su noche de bodas, ya había esperado años para casarse con Violeta, se merecía esa felicidad. Las enfermeras observaban la interacción, les pareció que el apuesto hombre era muy amable, que no tenía problema en mostrar sus sentimientos y que la esposa de él era muy afortunada. Pero ellas no tenían idea del carácter del diablo que Emill, tenía, y que solamente con Alejandra, era diferente. — Alessandro... ¿Cómo estará él? Seguro que Úrsula, está tan angustiada como yo, solo a
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