La victoria sobre Alistair Vance había dejado un eco de triunfo en las oficinas del Grupo Montes, pero dentro de la residencia de Kensington, el ambiente estaba lleno de profunda reflexión.La lluvia de Londres, persistente y rítmica, golpeaba los cristales de la biblioteca donde Valeria revisaba los informes finales de la expansión empresarial.La empresa Phoenix había conquistado el mercado británico, pero su corazón seguía siendo un territorio en disputa, lleno de cicatrices que ningún número de cifras comerciales podía borrar.Sebastián entró llevando dos tazas de té, moviéndose con esa humildad silenciosa que se había convertido en su marca personal durante su estancia en el extranjero.Sebastián dejó el té sobre la mesa de madera tallada y, en lugar de retirarse como solía hacer, permaneció de pie mirando las llamas que crepitaban en la chimenea."Valeria, hoy hemos cerrado un capítulo importante con Vance, pero sé que hay un capítulo mucho más oscuro que todavía nos mantiene pr
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