Al día siguiente, ya con Oliver de vuelta en el penthouse, la familia decidió cerrar el capítulo. Citaron a Martina en las oficinas de Selene Global bajo la premisa de una "negociación final".Martina llegó victoriosa, creyendo que había ganado. Pero se encontró con un frente unido: Oliver, Paz, Mía, Ethan y, por supuesto, Missiu Leguau sentada majestuosamente sobre el escritorio principal.—Aquí tienes tu "negociación", Martina —dijo Oliver, lanzándole una copia de las pruebas de fraude—. Tienes dos opciones: sales de Nueva York en el próximo vuelo y no vuelves a acercarte a un Thorne o un Ferrer en tu vida, o Ethan presenta esta carpeta en la fiscalía antes de que termine el día.Martina palideció. Miró a Oliver, luego la mirada gélida de Paz y, finalmente, el siseo de advertencia de Missiu, que parecía entender perfectamente que la intrusa estaba siendo derrotada. Sin decir una palabra, tomó su bolso y salió de la oficina para siempre.—Bueno —dijo Mía, rompiendo el silencio—, ahor
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