El "reality" también trajo a una presentadora muy famosa y algo coqueta que empezó a entrevistar a Julián constantemente.—Dime, Julián —decía la presentadora, acercando el micrófono demasiado a su rostro—, ¿cómo se siente ser el hombre más deseado de Ginebra y estar a punto de "encerrarse" en un matrimonio?Mía, que estaba pintando cerca, apretó el pincel hasta que se rompió. Caminó hacia ellos con una sonrisa radiante pero con fuego en los ojos.—Se siente afortunado —intervino Mía, rodeando el brazo de Julián—. Porque sabe que, aunque todas lo deseen, solo una tiene la llave de su estudio... y de su paciencia. ¿Verdad, Sterling?Julián tragó saliva. —Absolutamente, Mía. De hecho, estábamos a punto de terminar la entrevista porque tengo que... ayudar a Mía a mezclar unos colores.La mansión era un campo de batalla de tul, seda y encaje. Al ser una boda doble, había dos vestidos de novia en maniquíes: el de Mía, una pieza vanguardista con detalles dorados, y el de Paz, un diseño eleg
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