Ísis aprovechó un segundo de distracción y se zafó del agarre de Alex, metiéndose entre los dos. Las lágrimas le corrían sin control.—¡Para! ¡Por Dios, para con esto! —suplicó, con la voz rota—. ¡Mira lo que estás haciendo, Alex… mírate!Respiró hondo, intentando recuperar aunque fuera un mínimo de control. Luego giró el rostro hacia Henrique, con los ojos enrojecidos pero firmes.—Puedes irte, Henrique. Yo me voy con él.Henrique dudó. Su mirada bajó un instante al brazo de ella, evaluando si había marcas, y volvió a su rostro. Dio un paso corto hacia ella, pero sin invadir su espacio.—¿Estás segura? —preguntó en voz baja, tensa—. No tienes que ir a la fuerza, Ísis. —Levantó una mano despacio, en un gesto de oferta, conteniendo su propia indignación—. Yo te llevo.Ísis tragó saliva. Se limpió la cara con el dorso de la mano, en un movimiento rápido, como si le diera vergüenza llorar delante de él.—Estoy segura —dijo firme, aunque la voz le falló al final—. Me voy porque quiero. —H
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