Liam solo sonrió. Esa sonrisa lenta, provocadora, cargada de intención.Y antes de que cualquier palabra pudiera salir de la boca de ella, un gemido bajo escapó, espontáneo, involuntario, urgente. El tipo de sonido que Liam reconoció de inmediato. El tipo de sonido que le incendiaba todo por dentro.—Así… —murmuró él—. Así mismo… me encanta escucharte.Olívia no lograba controlar los sonidos que se le escapaban. Todo su cuerpo temblaba, no solo de deseo, sino de la adrenalina corriéndole por las venas, del riesgo, del momento prohibido, del hecho de estar tan expuestos y, al mismo tiempo, tan atrapados el uno en el otro.Llevó una mano a la boca, desesperada por contenerse, pero el placer, la intensidad, el escalofrío recorriéndole la espalda… todo llegó de golpe. Sus manos buscaron la cabeza de Liam, intentando apartarlo lo justo para recuperar el aire.Pero Liam no retrocedió. Al contrario, su respiración se volvió más pesada, el contacto más firme, el cuerpo más cercano, como si ca
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