Liam solo sonrió. Esa sonrisa lenta, provocadora, cargada de intención.
Y antes de que cualquier palabra pudiera salir de la boca de ella, un gemido bajo escapó, espontáneo, involuntario, urgente. El tipo de sonido que Liam reconoció de inmediato. El tipo de sonido que le incendiaba todo por dentro.
—Así… —murmuró él—. Así mismo… me encanta escucharte.
Olívia no lograba controlar los sonidos que se le escapaban. Todo su cuerpo temblaba, no solo de deseo, sino de la adrenalina corriéndole por la