Despierto antes que ella.Años de sueño intranquilo y responsabilidades han acostumbrado mi cuerpo a levantarme antes del amanecer, pero esta mañana, al despertar, no me muevo. Me quedo quieto, mirando al techo, plenamente consciente del calor que me envuelve el pecho.Lily.Está medio acurrucada contra mí, con un brazo sobre mis costillas y la pierna entrelazada con la mía, como si se hubiera acercado sin darse cuenta durante la noche. Su respiración es lenta y uniforme, suave contra mi piel, y hay algo casi peligroso en su serenidad.Peligroso porque podría acostumbrarme a esto.Mi mano descansa en su cintura, y no recuerdo haberla puesto ahí, pero se siente bien; natural, de una manera que me inquieta más que cualquier discusión.Anoche no fue imprudente, no fue una reacción. No fue un momento de debilidad, fue deliberado. La elegí, y ella me eligió a mí.Esa constatación me oprime el pecho.Bajo la mirada hacia su rostro.Su cabello se extiende sobre mi hombro y la almohada, algu
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