Aparqué a unas cuadras del café donde Sophie había organizado la reunión, dejando el motor encendido el tiempo suficiente para que el calor me subiera al pecho. No era la primera vez que me veía envuelto en sus intrigas, pero de alguna manera la tensión se sentía más pesada, más aguda, como si el aire mismo esperara una traición. Me ajusté el cuello de la camisa y me pasé la mano por el pelo. Sophie ya estaba dentro, charlando con Willow y Ella. Sus risas resonaban a través de las puertas de cr