El agotamiento no llegó de golpe.Llegó como llegan las cosas que se instalan despacio: sin que uno note exactamente el momento en que empezó, pero con la certeza de que cuando llegó a ser visible ya llevaba tiempo siendo real.El primer señal fue la reunión del martes.No una reunión importante. La reunión semanal de seguimiento con el equipo de la Fundación, que Valentina presidía desde la apertura y que duraba cuarenta y cinco minutos y que producía los ajustes de la semana en los proyectos activos.Valentina llegó, se sentó, abrió el documento de seguimiento.Y se quedó mirando la primera línea durante veinte segundos más de lo habitual.No porque la línea fuera complicada.Era la misma que siempre: estado de los casos activos de asesoría legal, distribución por sede, porcentaje de resolución en el trimestre.La primera línea de siempre.Valentina la leyó.La procesó.Y tardó veinte segundos más de lo habitual en llegar al punto donde la información se convertía en pregunta y la p
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