Esperanza dijo mamá un martes de noviembre.No a las nueve de la mañana cuando Valentina salía para la oficina. No a las siete de la tarde cuando Valentina llegaba.A las tres y cuarenta y dos de la tarde, cuando Valentina estaba en casa porque había delegado la reunión de la Fundación a Patricia.El martes había empezado normal.Valentina en la oficina desde las ocho. Los informes del trimestre. La llamada con Andrés Cienfuegos sobre el estado de las obras en Chile. El correo de Fuentes con el primer reporte de avance del primer mes de operación de la joint venture.A las dos y veinte, Patricia le mandó un mensaje: La reunión de donantes de la semana está en agenda. ¿La quieres tú o la hago yo?Valentina la miró.Era la quinta vez que Patricia hacía esa pregunta desde que asumió la dirección ejecutiva. Las cuatro anteriores, Valentina había respondido con un criterio: si hay un donante nuevo o con una situación inusual, la hago yo. Si es seguimiento estándar, la haces tú.Esta era se
Leer más