Narrado por Mia BlackwoodEl monitor cardíaco emitió un pitido más rápido, rompiendo la monotonía del silencio. Los párpados de Liam temblaron, luchando contra el peso de la sedación, hasta que finalmente se abrieron. Sus ojos azules estaban nublados, desenfocados, pero cuando encontraron los míos, sentí que el alma me regresaba al cuerpo de un solo golpe.Intentó mover los labios, pero estaban secos. Me apresuré a acercarle un poco de agua con una esponja, sintiendo que mis manos temblaban de puro alivio. Él tomó una bocanada de aire rasposa y, tras un esfuerzo que pareció costarle la vida, su voz salió como un susurro cargado de esa ironía que solo él poseía.—¿Casarnos, eh? —murmuró, y una sombra de sonrisa, casi imperceptible, tiró de la comisura de sus labios—. Escuché todo, pecas... Pero tengo una condición. Si acepto... tú te encargas de hacer todas las compras del mercado. Yo ya he cargado suficientes cosas pesadas por ti.Solté una risa ahogada, una mezcla de sollozo y alegrí
Leer más