Narrado por Mia Blackwood
Las luces blancas del hospital siempre me habían parecido asépticas y frías, pero ahora, en la penumbra de la unidad de cuidados intensivos, se sentían como el escenario de un juicio final. El único sonido que llenaba el espacio era el pitido rítmico y monótono del monitor cardíaco. Cada pulsación era una pequeña victoria, una tregua que el destino me concedía para seguir respirando junto a él.
Dominic y Spencer habían intentado sacarme de la habitación. Me trajeron ro