Narrado por Liam Donovan
El techo de la habitación de hospital parecía tener un patrón infinito de grietas. O quizás era mi vista, que aún se negaba a enfocar del todo debido a la mezcla de anestesia y la pérdida masiva de sangre. Sentía el costado como si me hubieran cosido con alambre de espino, cada respiración era una pequeña batalla contra el dolor, pero nada me dolía tanto como el temblor en la voz de Mia.
La escuché confesar. Escuché su miedo, su vergüenza y esa oferta de libertad que me