—Dos piezas menos de ropa y estaría completamente desnudo. —dijo Ares, traicionero. —¿Es eso lo que querías ver, preciosa?El tímido e inseguro movimiento de la cabeza, arriba y abajo, era algo que Ares podía esperar. Simplemente no esperaba lo que vino después.—Ares. —Con voz suelta, tartamudeando sin darse cuenta, la chica lo llamó.—¿Sí, cariño?—Todavía quiero ver…Ares casi abrió mucho los ojos, sin darse cuenta de que lo haría. Sin embargo, la sorpresa inicial pronto fue reemplazada por otra sonrisa oblicua de satisfacción, y miró hacia abajo hasta que encontró como la chica seguía apretando sus piernas, deseosa.—¿Quieres? —Preguntó, casi hipnotizado por las reacciones del cuerpo de la chica.Sintió su propia ingle endurecerse, la urgencia de tirar de ella hacia la habitación y ver hasta dónde llegarían aumentó, y casi cedió a su debilidad, sin entender cómo se dejaba afectar tanto, tan rápido.Aún así, todo lo que ofreció Ares fue una sonrisa sádica, sin mostrar sus propias r
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