—¿Sabes qué es lo que deberíamos hacer? —sugirió de repente Nataly—. ¡Ir a algún juego haciendo una videollamada con él!—¿Qué? —Me reí, pero Nataly parece tomarse en serio su propia idea y salta.—¡Llámalo rápido! —insistió, empujándonos para que nos pusiéramos de pie, y todos lo hicimos. Abrí la aplicación de videollamadas y llamé a Ares, esperando que no estuviera ocupado.Puede sonar tonto, pero la idea de Nataly me puso más animada.—Ángel. —dijo Ares cuando respondió a la llamada, con su hermoso rostro apareciendo en la pantalla para mí.Dios mío, extraño escucharlo llamarme ángel en mi oído, antes de besarme de la manera que aún hoy me dan escalofríos…—¿Todo bien? —preguntó, luciendo preocupado, pero su expresión se suaviza cuando mis amigos se aprietan a mi lado para aparecer también en la pantalla.—Todo bien, sí. ¿Y por allá? ¿Ya almorzaste?—¡Hey, guapo! —gritó Nataly por encima de mí, lo que hizo reír a Ares.—Hola, Nataly. Ya almorcé, cariño.—¿Ok, estás ocupado? Queríam
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