—Lo siento por no haberme dado cuenta. —Después, finalizó—. Y gracias por no haberte forzado. Siempre serás la mejor sumisa del mundo.
Sonreí, dejando de lado la molestia por haber desperdiciado un orgasmo. Puede que no haya llegado al punto de correrme, pero al menos el placer de ser reconocida se me fue dado abiertamente.
¿Lo mejor? Sé que no lo dice de dientes para afuera, porque incluso yo estoy orgullosa de haber sido tan sincera conmigo misma, con mi propio placer y ser tan fiel a la conf