Le devuelvo la sonrisa, estando completamente de acuerdo con sus palabras. Nataly, sin embargo, no sabe cómo controlar su boca.
—No cambia entre comillas, ¿verdad? Porque Elizabeth ya no es parte del club y ahora…
—Cállate, Nataly… —Sorprendentemente, no es John quien le regaña. Soy yo.
—De ninguna manera, Maya, quiero saber y que yo sepa, tú también quieres saber. —refunfuñó mi mejor amiga—. Habla, Bruno. Elizabeth ya no existe, ¿no?
Nuestro amigo más pacífico respira hondo y luego deja caer l