—¿Sabes qué es lo que deberíamos hacer? —sugirió de repente Nataly—. ¡Ir a algún juego haciendo una videollamada con él!
—¿Qué? —Me reí, pero Nataly parece tomarse en serio su propia idea y salta.
—¡Llámalo rápido! —insistió, empujándonos para que nos pusiéramos de pie, y todos lo hicimos. Abrí la aplicación de videollamadas y llamé a Ares, esperando que no estuviera ocupado.
Puede sonar tonto, pero la idea de Nataly me puso más animada.
—Ángel. —dijo Ares cuando respondió a la llamada, con su