—Olvidé arreglar mi mochila ayer —dije, jadeando al pasar directo a la cocina, apresurada, donde me subí a la encimera para alcanzar el paquete de chocopie en el armario superior, así que tomé dos para llevar al trabajo.—Me di cuenta —dijo Ares, parado en el mismo lugar mientras me miraba, ahora, corriendo a tomar agua.—¡Ok, estoy lista! —anuncié, y a medio camino me agaché para tomar a May, quien intentó morderme cuando lo tomé por sorpresa, pero tantos meses después me acostumbré a sus ataques, así que besé su cabeza—. Te veo más tarde, nene.—Pórtate bien —dijo Ares, acariciándolo y besándolo en el mismo lugar cuando puse a nuestro bebé frente a él.Después, lo puse en el piso y salimos de casa, yo corriendo hacia el auto mientras Ares me seguía tranquilamente, riéndose de mi prisa.—¡Llegaremos tarde!—No lo haremos —aseguró, dejando su maletín en el asiento trasero antes de ocupar el asiento del conductor. Entonces, incluso antes de encender el auto, mientras yo me retorcía par
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