—Eres hermosa, Maya. —Habló de nuevo, deslizando su mano sobre mi vientre flácido. —No hay absolutamente nada que cambiaría en ti. —Continuó levantando sus palmas y deslizándolas sobre mis hombros, luego bajando por mis brazos. —Este es el cuerpo de la persona que amo, —esta vez, bajó hasta mis muslos gruesos. —y no dejaré que nadie lo desprecie, —Finalmente, levantó una sola mano por mi ingle, hasta que se detuvo en esta zona en un toque íntimo. —ni siquiera tú.Contuve la respiración, casi sin parpadear, y Ares bajó la cabeza para dejar un beso en mi hombro, luego me miró en el reflejo. —No me mires ahora. —dijo, trazando movimientos sobre mi clítoris, metiendo sus dedos, en movimientos lentos. —Quiero que solo te mires a ti misma.Aunque todavía estaba un poco insegura, lo obedecí y dejé que mis ojos tensos capturaran la imagen de mi cuerpo desnudo, y jadeé bajo cuando Ares me penetró con sus dedos con más fuerza, estimulando mi clítoris con más destreza y usando la otra mano para
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