—Habla conmigo… —Le pedí, sintiendo cómo mi respiración se entrecortaba con cada inhalación, desesperada. —Ares, dime qué está pasando…Su respiración parecía incluso más torpe que la mía, y su pecho se movió violentamente durante los siguientes momentos, mientras esperaba una respuesta. Sin embargo, cuando finalmente llegó, mi desesperación solo aumentó.—Maya… —Me llamó, todavía sin levantar el rostro, como si ni siquiera pudiera hacerlo. —Esta será la última vez que nos veremos…Todo mi cuerpo pareció congelarse, mis manos se detuvieron sobre sus brazos, sin reacción, y me quedé ahí paralizada, con los ojos asustados y mi corazón golpeando mi pecho con tanta fuerza que dolía.—Qué… ¿Qué estás diciendo? —Pregunté casi mecánicamente, aún sin poder digerirlo.En respuesta, más silencio, más dudas y más miedo hasta que se pasó las manos por la cara, como si intentara recomponerse, pero todavía sin mirarme.—Mi padre dejó de responder al tratamiento y el cáncer se extendió, Maya… —dijo
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