Lydia parpadeó, incrédula.—¿Estás seguro?—Sí —respondió Cale.—En ese caso, haré la reservación.Cale asintió.—Tú también deberías venir a cenar, Nao.—¿Yo? —Naomi casi se atragantó. Tenía planeado hacer otra cosa si ellos salían esa noche, como acostarse temprano—. No, gracias —se negó.—¿Por qué? —preguntó Lydia.—No quiero interrumpir su tiempo juntos. Además, puedo pedirle al mayordomo principal que me prepare la cena más tarde. —Naomi negó con la cabeza—. Vayan ustedes. Prefiero esperarlos en casa.—¿Estás segura? —preguntó Cale, mirándola aún con suspicacia.—Sí, por supuesto —respondió Naomi.Lydia le dio una suave palmada en el hombro a Cale.—Si Naomi insiste en que no quiere venir, no podemos obligarla, Cale.Cale miró a Lydia y dijo:—Está bien, entonces.—Quizá mientras estemos fuera tengas más libertad para hablar por teléfono con Chris.Naomi abrió los ojos, incrédula, ante el comentario de Lydia. Lo negó mientras Lydia fingía creerle. Por su parte, Cale disfrutaba de
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