Josh y Grace por fin se calmaron, aunque ambos seguían inconformes.Cale, en cambio, sonrió apenas ante la escena. Se acercó a Daven y le tocó con suavidad la mejilla a Chase.—¿Cómo estás hoy, eh? —preguntó en voz baja—. ¿Qué has hecho? ¿Ya le causaste problemas a tu papá otra vez?Chase solo parpadeó adormilado y se aferró con más fuerza al hombro de su padre.—Uy, claro que tuvimos problemas de sobra —comentó Althea con alegría—. Ese niñito casi hizo que Daven llegara tarde ayer a su reunión de la mañana.—Chase no se portó tan mal —alegó Daven con calma.—Ah, ¿no?Daven suspiró, derrotado, y los demás se rieron al ver su expresión.Y en medio de ese ambiente cálido, la mirada de Althea se desvió poco a poco hacia Naomi, que llevaba todo ese rato observando en silencio.—Vaya. —Abrió un poco más los ojos—. Cale, ¿por qué no me dijiste que Naomi también venía?Naomi se tensó al escuchar su nombre. Todos la miraron. Por un segundo, volvió a sentirse incómoda y fuera de lugar entre aqu
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