Caminó hacia el sofá en medio de la sala.
—Tú también, Naomi. Hay algo del pasado que necesito explicarles.
Lydia no le quitaba la vista de encima, todavía desconfiada de lo que pudiera decir.
—Siéntate —Cale dio unas palmadas en el asiento a su lado—. ¿O piensas escuchar mi explicación ahí parada?
Lydia aún dudaba, pero terminó por calmarse. Conocía muy bien a su marido. Si Cale había decidido hablar ahora, era porque había algo importante que nunca le había contado.
—Y tú también, Naomi. ¿Vas