Sin saber cómo, había terminado en el centro de todo.
—Naomi.
Lydia, a su lado, la sacó de sus pensamientos.
—¿Sí?
—¿Quieres algo de beber?
Naomi hizo un gesto casi imperceptible de negación.
—No.
Lydia la observó unos segundos y luego le tomó la mano con delicadeza.
—Si estás cansada, intenta dormir un poco. Todavía faltan tres horas para llegar.
Naomi le dedicó una sonrisa casi imperceptible y asintió.
Pero el vuelo terminó sin que lograra dormirse de verdad.
Cuando llegaron a la residencia pr