Josh y Grace por fin se calmaron, aunque ambos seguían inconformes.
Cale, en cambio, sonrió apenas ante la escena. Se acercó a Daven y le tocó con suavidad la mejilla a Chase.
—¿Cómo estás hoy, eh? —preguntó en voz baja—. ¿Qué has hecho? ¿Ya le causaste problemas a tu papá otra vez?
Chase solo parpadeó adormilado y se aferró con más fuerza al hombro de su padre.
—Uy, claro que tuvimos problemas de sobra —comentó Althea con alegría—. Ese niñito casi hizo que Daven llegara tarde ayer a su reunión