—Además, la señora Meylani te quería más que a tus otras hermanas. —Cale hablaba con calma, pero sus palabras tenían un peso inconfundible—. Ella te dejó a mi cuidado. El señor Devereux siempre respetó la voluntad de su esposa y… yo no podía rechazar los deseos de quienes fueron un ejemplo para mí.
Naomi se mostró incómoda al escuchar aquello, mientras Lydia se esforzaba por mantener la compostura. Ya no tenía sentido preguntarle a Lydia cómo se sentía. Todo lo que había pasado esa mañana la ten